miércoles, 4 de enero de 2017

SIN TI, SOY YO


Él le dice a diario que “la ama”, “que daría su vida por ella”, que si ella quiere “le baja la luna”,  etc., etc., etc. Estas frases constituyen los elogios más comunes que un hombre “enamorado” ofrece en diversas circunstancias a su pareja, con el fin de conquistarla, enamorarla, o simplemente excusarse de algún error cometido. Para muchos esto resulta común y hasta “romántico” en una relación afectuosa, sin embargo, desde hace un  par de décadas atrás, este tipo de actos en las parejas tienen nombre y apellido, que gracias a diversos estudios y el despertar de la conciencia colectiva sobre la problemática de la violencia de género, hoy se acuña como “amor romántico”.

Pese a que la violencia contra las mujeres no es un fenómeno reciente, en los últimos años se ha desarrollado un proceso de denuncia y visibilización  sobre este problema social, donde juegan un papel muy importante los movimientos feministas y los grupos de mujeres,  que de una u otra forma han sido víctimas de este fenómeno, que presenta una diversidad de elementos que contribuyen con el crecimiento de este monstruo, en esta ocasión el “amor romántico”.

Según Marcela Legarde, antropóloga feminista mexicana, "El sujeto simbólico del amor en diversas culturas y épocas ha sido el hombre y los amantes han sido los hombres. La mujer, cautiva del amor, ha simbolizado a las mujeres cautivas y cautivadas por el amor. Se trata del amor patriarcal y de los amores patriarcales.” (Legarde, 2001, s/p)

En efecto, según lo manifiesta Legarde,  actualmente las relaciones afectivas entre un hombres y una mujeres giran en torno al amor “que envuelve la sexualidad erótica y procreadora” donde la mujer se ve cautiva de un hogar impuesto por el hombre como el ideal, y con el que toda mujer sueña como complemento de vida.

El amor romántico es algo que se ha desarrollado en los últimos tiempos, colocando las emociones en el centro de nuestra sociedad, hasta el punto de convertirlos en la base para percibir y ordenar nuestra forma de vida. Aquello genera una relación tan estrecha entre el romanticismo y el capitalismo, que hoy las grandes marcas usan este sistema para vender sus productos, determinando   un orden económico y social en el que aparentemente, el dinero no es importante y el amor siempre lo es. Sino ¿porque creen que Hollywood se empeña en recrear aquellas tormentosas relaciones afectuosas, en las que siempre triunfa el amor y donde el hombre es la figura salvadora de la historia?

Coral Herrera Gómez, investigadora española sobre las relaciones humanas desde una perspectiva de género, expone que “el romanticismo es el mecanismo cultural más potente para mantener el patriarcado en la sociedad actual” (Citado desde: http://coralherreragomez.blogspot.com/)
Es decir que el amor romántico es la herramienta más poderosa para “controlar y someter a las mujeres”, especialmente en los países que tradicionalmente se ven gobernados por hombres o por los sistemas patriarcales tradicionales. Este es un tipo de amor que erróneamente hemos aceptado, nos hace creer que cuando llega “nos hace más mujeres”, “nos dignifica”, “nos da un status social”, “nos da valor”, “nos hace madres”, “nos hace señoras”.

Este amor romántico genera desigualdad de género entre mujeres y hombres y se extiende a través de la cultura y la economía. Pese a que la mujer de hoy ya posee cierta independencia económica, aún  es el hombre quien se sobrepone en este aspecto, y somos nosotras quienes en muchas ocasiones realizamos actos que mantienen  latente este tipo de amor, que nos encadena al poder patriarcal y nos somete a los roles tradicionales.

Los hombres también aman pero muchos lo hacen desde la desigualdad, muestra de aquello es que cuando una mujer se casa con él, se convierte automáticamente en “su mujer” y de nuestra boca espontáneamente brotan las palabras “mi marido” dotándolo de un poder que será el tormento de la vida matrimonial. Y ésto no es más que el producto de la cultura en que vivimos, donde el amor romántico es una herramienta de control que asimilamos y que con el tiempo deja de doler, con tal de asegurar la armonía en pareja.

Lo que hoy resta es deslindarse de todos estos patrones ideológicos sujetos a un sistema patriarcal, y decirle no al amor romántico, que envenena, que oprime. Un amor que no es amor, porque destruye. 

Conferencia de Marcela Lagarde "Desmontando el Mito del Amor Romántico"

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