SIN TI, SOY YO
Él
le dice a diario que “la ama”, “que daría su vida por ella”, que si ella quiere
“le baja la luna”, etc., etc., etc.
Estas frases constituyen los elogios más comunes que un hombre “enamorado”
ofrece en diversas circunstancias a su pareja, con el fin de conquistarla, enamorarla,
o simplemente excusarse de algún error cometido. Para muchos esto resulta común
y hasta “romántico” en una relación afectuosa, sin embargo, desde hace un par de décadas atrás, este tipo de actos en
las parejas tienen nombre y apellido, que gracias a diversos estudios y el
despertar de la conciencia colectiva sobre la problemática de la violencia de
género, hoy se acuña como “amor romántico”.
Pese
a que la violencia contra las mujeres no es un fenómeno reciente, en los
últimos años se ha desarrollado un proceso de denuncia y visibilización sobre este problema social, donde juegan un papel
muy importante los movimientos feministas y los grupos de mujeres, que de una u otra forma han sido víctimas de
este fenómeno, que presenta una diversidad de elementos que contribuyen con el crecimiento
de este monstruo, en esta ocasión el “amor romántico”.
Según
Marcela Legarde, antropóloga feminista mexicana, "El sujeto simbólico del amor en diversas
culturas y épocas ha sido el hombre y los amantes han sido los hombres. La
mujer, cautiva del amor, ha simbolizado a las mujeres cautivas y cautivadas por
el amor. Se trata del amor patriarcal y de los amores patriarcales.” (Legarde, 2001,
s/p)
En
efecto, según lo manifiesta Legarde, actualmente
las relaciones afectivas entre un hombres y una mujeres giran en torno al amor “que
envuelve la sexualidad erótica y procreadora” donde la mujer se ve cautiva de
un hogar impuesto por el hombre como el ideal, y con el que toda mujer sueña
como complemento de vida.
El
amor romántico es algo que se ha desarrollado en los últimos tiempos, colocando
las emociones en el centro de nuestra sociedad, hasta el punto de convertirlos
en la base para percibir y ordenar nuestra forma de vida. Aquello genera una relación
tan estrecha entre el romanticismo y el capitalismo, que hoy las grandes marcas
usan este sistema para vender sus productos, determinando un orden
económico y social en el que aparentemente, el dinero no es importante y el
amor siempre lo es. Sino ¿porque creen que Hollywood se empeña en recrear aquellas
tormentosas relaciones afectuosas, en las que siempre triunfa el amor y donde
el hombre es la figura salvadora de la historia?
Coral
Herrera Gómez, investigadora española sobre las relaciones humanas desde una
perspectiva de género, expone que “el romanticismo es el mecanismo cultural más
potente para mantener el patriarcado en la sociedad actual” (Citado desde: http://coralherreragomez.blogspot.com/)
Es
decir que el amor romántico es la herramienta más poderosa para “controlar y
someter a las mujeres”, especialmente en los países que tradicionalmente se ven
gobernados por hombres o por los sistemas patriarcales tradicionales. Este es
un tipo de amor que erróneamente hemos aceptado, nos hace creer que cuando
llega “nos hace más mujeres”, “nos dignifica”, “nos da un status social”, “nos
da valor”, “nos hace madres”, “nos hace señoras”.
Este
amor romántico genera desigualdad de género entre mujeres y hombres y se extiende
a través de la cultura y la economía. Pese a que la mujer de hoy ya posee
cierta independencia económica, aún es el
hombre quien se sobrepone en este aspecto, y somos nosotras quienes en muchas
ocasiones realizamos actos que mantienen latente este tipo de amor, que nos encadena al
poder patriarcal y nos somete a los roles tradicionales.
Los
hombres también aman pero muchos lo hacen desde la desigualdad, muestra de
aquello es que cuando una mujer se casa con él, se convierte automáticamente en
“su mujer” y de nuestra boca espontáneamente brotan las palabras “mi marido” dotándolo
de un poder que será el tormento de la vida matrimonial. Y ésto no es más que
el producto de la cultura en que vivimos, donde el amor romántico es una
herramienta de control que asimilamos y que con el tiempo deja de doler, con
tal de asegurar la armonía en pareja.
Lo que hoy resta es deslindarse de todos estos patrones ideológicos sujetos a un sistema patriarcal, y decirle no al amor romántico, que envenena, que oprime. Un amor que no es amor, porque destruye.
Conferencia de Marcela Lagarde "Desmontando el Mito del Amor Romántico"
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