miércoles, 25 de enero de 2017

“EL MISÓGINO TRUMP”

Miles de mujeres marcharon el pasado sábado 21 de julio en la capital estadounidense, en defensa de sus derechos y en protesta por la investidura de Donald Trump como nuevo presidente de una de las naciones más poderosas del mundo. El magnate y hoy flamante presidente de los Estados Unidos, ha realizado una serie de comentarios polémicos dentro de sus discursos en tiempo de campaña, desde las frases más racistas, hasta  los comentarios de un tinte extraordinariamente misógino, recibiendo por ellos fuertes críticas desde diferentes sectores de la sociedad y sus detractores quienes han hablado en su momento.

En una publicación realizada por el portal web actitudfem.com denominada “Las 10 frases más misóginas de Donald Trump” figuran los comentarios más sorprendentes y ofensivos mencionados en diferentes ocasiones por el magnate, situando como objetivo de ataque a la mujer.

Al parecer Trump no solo ataca a los migrantes, esto es lo que el millonario piensa sobre las periodistas. “Sabes, en verdad no importa lo que (los medios) escriba siempre y cuando tenga un joven y hermoso trasero” esta frase de marca registrada Trump, se sitúa entre las más polémicas, y es su momento generó el descontento de muchos medios de comunicación alrededor del mundo.
“Me gustan los niños. O sea, no pensaría hacer algo por cuidar de ello. Yo proveer los fondos pero que ella se encargue de cuidarlos”. Está en cambio, muestra el pensamiento retrogrado que el magnate tiene frente a la constitución de la familia, donde evidentemente la mujer, según su concepción, es la figura procreadora y de crianza de los hijos dentro del hogar.

El termino misoginia se define en la exagerada “aversión”, hacia las mujeres. Normalmente, se habla de la misoginia como un sentimiento de rechazo por parte del hombre hacia la mujer, sin embrago este comportamiento también ha sido identificado de una mujer a otra. En términos feministas, la misoginia está reconocida como una ideología política similar al racismo, pero que se caracteriza por la subordinación de las mujeres por los hombres.

“El comportamiento de los misóginos tiene su origen en añejas prácticas culturales en las que discriminación y agresión física o verbal son empleadas por los varones para conservar sus privilegios y posición de liderazgo ante su contraparte femenina.”

El caso del “misógino Donald Trump” es uno en miles que se condensan al rededor del mundo, toda esa estructura social y política agresiva, nos considera a las mujeres como objetos de uso, de servicio, de inferioridad y no de humanas. Es también una parte de la sociedad que promueve entre nosotras las mujeres, destruir relaciones sociales donde los prejuicios, la mentalidad conservadora y machista actué sobre nuestros ideales con el fin de manejar nuestras vidas.

En este contexto la marcha realizada en el país del norte, surgió del impulso feminista de un grupo de jóvenes que no podían creer que un presidente que había sido acusado de acoso sexual por varias mujeres y pronunciado comentarios denigrantes sobre ese género hubiera ganado las elecciones.
 “Lo que debemos ser” al antojo del poder patriarcal se enfrenta a diario con nuestro “poder femenino” que solo tiene la finalidad de vernos libres y felices, más no seguir replicando la tradición y aceptar con tolerancia una realidad que nos violenta a todas porque el machismo así lo decreta.

Finalmente no podía dejar de lado las refrescantes ideas de Marcela Legarde, antropóloga feminista mexicana, quien sostiene frente a este tema: que la política de la “sororidad” es necesaria para desmontar la misoginia entre mujeres y en todos los ámbitos en los que se exprese, haciendo énfasis en que para derrotar al opresor, primero debemos unificar nuestras fuerzas, mujeres.


“La alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida” La misoginia entre mujeres se vive todos los días, en todas partes. ¿Cómo te enfrentas tú a la misoginia de otras mujeres? 

martes, 24 de enero de 2017

EL DISCURSO PATRIARCAL DE LA IGLESIA CATÓLICA

“Y es que la naturaleza dotó al hombre de razón y virtud; no así a la mujer, que encarna todos los vicios y las imperfecciones que puedan atribuírsele al humano.” “Fue Eva la primera pecadora de la historia religiosa, y arrastró al hombre en su desgracia, al ser culpable de la expulsión del Paraíso” (Citado desde: http://eprints.ucm.es/16835/1/TFM_Marelis_Loreto.pdf)

De a poco estas ideas fueron calando dentro de nuestro frágil pensamiento, hasta incrustarse profundamente en él y asimilarlas como correctas. El imaginario patriarcal ha reconocido tradicionalmente a la mujer ligada a la rígida dicotomía de ser  virgen  o prostituta. Por un lado la virgen es producto de la buena educación que las familias “honorables” han dado a la mujer, para establecer los límites del bien y el mal. En  cambio la prostituta, es concebida como aquella que cautiva  al hombre hasta hacerlo caer en la peor de las perdiciones, y cuyo estereotipo lo encontramos en Eva, o en Magdalena, esta última termina convirtiéndose en un modelo a seguir, pues su vida equivocada se desvanece, tras su arrepentimiento profundo, hacia al perdón del hombre.

Partiendo de estas ideas, que para muchos pueden sonar como ofensivas o atacantes hacia el catolicismo, mantengo mi postura, y pese a que soy católica al igual que la mayor parte de mi familia,  las expreso y hoy con mayor fuerza. Hace unos días asistí a la boda de unos amigos muy cercanos a mí,  realmente los vi felices frente al altar, y escuchaban atentos el sermón del cura quien ofició la ceremonia, de tal manera que decidí escuchar con mayor interés aquellas palabras que surgían de su boca.

“Hembra y macho, hombre y mujer son las uniones que Dios verdaderamente legitima y bendice. La mujer con el don maravilloso de procrear hijos al servicio del Señor, y el varón con la autoridad única que Dios le otorga como jefe de familia.” Fue de entre varias, la frase que más llamó mi atención, e hizo reafirmar mi idea preconcebida sobre una iglesia afín a las imposiciones del sistema patriarcal, que al igual que antes, como en la actualidad, sigue contribuyendo  con la formación de “buenos católicos” apegados firmemente a los designios de Dios, pese al tinte machista y de opresión hacia la mujer, que estos poseen.

“Las creencias acerca de la inferioridad de las mujeres y la necesidad de que sean controladas por los hombres, de que las mujeres traen el demonio al mundo y son responsables de la raza humana, de que la menstruación posee poderes mágicos para enfermar, de que las mujeres son por naturaleza machaconas, frívolas, indignas de confianza e irreflexivas.” (Citado desde: http://eprints.ucm.es/16835/1/TFM_Marelis_Loreto.pdf)

Tienen su punto de ebullición desde la “enajenación femenina” de la cual habla Marcela Lagarde (1997), que surgen en consecuencia del sistema patriarcal y juega un papel determinante en ésta, la falta de empatía entre las mujeres, como la ausencia de apoyo entre ellas, que en consecuencia desemboca en las ideas antes mencionadas, acuñadas por el hombre en diversos espacios y tiempo.  
Sin apoyo no hay lucha, y sin lucha no hay cambios. La toma de conciencia de lo anterior ha de surgir desde las actitudes más simples, para que “entre mujeres aparezca la mano que sostiene, los brazos que arropan, y la cabeza que idea el camino a andar para conseguir las transformaciones sociales pretendidas.”



miércoles, 4 de enero de 2017

SIN TI, SOY YO


Él le dice a diario que “la ama”, “que daría su vida por ella”, que si ella quiere “le baja la luna”,  etc., etc., etc. Estas frases constituyen los elogios más comunes que un hombre “enamorado” ofrece en diversas circunstancias a su pareja, con el fin de conquistarla, enamorarla, o simplemente excusarse de algún error cometido. Para muchos esto resulta común y hasta “romántico” en una relación afectuosa, sin embargo, desde hace un  par de décadas atrás, este tipo de actos en las parejas tienen nombre y apellido, que gracias a diversos estudios y el despertar de la conciencia colectiva sobre la problemática de la violencia de género, hoy se acuña como “amor romántico”.

Pese a que la violencia contra las mujeres no es un fenómeno reciente, en los últimos años se ha desarrollado un proceso de denuncia y visibilización  sobre este problema social, donde juegan un papel muy importante los movimientos feministas y los grupos de mujeres,  que de una u otra forma han sido víctimas de este fenómeno, que presenta una diversidad de elementos que contribuyen con el crecimiento de este monstruo, en esta ocasión el “amor romántico”.

Según Marcela Legarde, antropóloga feminista mexicana, "El sujeto simbólico del amor en diversas culturas y épocas ha sido el hombre y los amantes han sido los hombres. La mujer, cautiva del amor, ha simbolizado a las mujeres cautivas y cautivadas por el amor. Se trata del amor patriarcal y de los amores patriarcales.” (Legarde, 2001, s/p)

En efecto, según lo manifiesta Legarde,  actualmente las relaciones afectivas entre un hombres y una mujeres giran en torno al amor “que envuelve la sexualidad erótica y procreadora” donde la mujer se ve cautiva de un hogar impuesto por el hombre como el ideal, y con el que toda mujer sueña como complemento de vida.

El amor romántico es algo que se ha desarrollado en los últimos tiempos, colocando las emociones en el centro de nuestra sociedad, hasta el punto de convertirlos en la base para percibir y ordenar nuestra forma de vida. Aquello genera una relación tan estrecha entre el romanticismo y el capitalismo, que hoy las grandes marcas usan este sistema para vender sus productos, determinando   un orden económico y social en el que aparentemente, el dinero no es importante y el amor siempre lo es. Sino ¿porque creen que Hollywood se empeña en recrear aquellas tormentosas relaciones afectuosas, en las que siempre triunfa el amor y donde el hombre es la figura salvadora de la historia?

Coral Herrera Gómez, investigadora española sobre las relaciones humanas desde una perspectiva de género, expone que “el romanticismo es el mecanismo cultural más potente para mantener el patriarcado en la sociedad actual” (Citado desde: http://coralherreragomez.blogspot.com/)
Es decir que el amor romántico es la herramienta más poderosa para “controlar y someter a las mujeres”, especialmente en los países que tradicionalmente se ven gobernados por hombres o por los sistemas patriarcales tradicionales. Este es un tipo de amor que erróneamente hemos aceptado, nos hace creer que cuando llega “nos hace más mujeres”, “nos dignifica”, “nos da un status social”, “nos da valor”, “nos hace madres”, “nos hace señoras”.

Este amor romántico genera desigualdad de género entre mujeres y hombres y se extiende a través de la cultura y la economía. Pese a que la mujer de hoy ya posee cierta independencia económica, aún  es el hombre quien se sobrepone en este aspecto, y somos nosotras quienes en muchas ocasiones realizamos actos que mantienen  latente este tipo de amor, que nos encadena al poder patriarcal y nos somete a los roles tradicionales.

Los hombres también aman pero muchos lo hacen desde la desigualdad, muestra de aquello es que cuando una mujer se casa con él, se convierte automáticamente en “su mujer” y de nuestra boca espontáneamente brotan las palabras “mi marido” dotándolo de un poder que será el tormento de la vida matrimonial. Y ésto no es más que el producto de la cultura en que vivimos, donde el amor romántico es una herramienta de control que asimilamos y que con el tiempo deja de doler, con tal de asegurar la armonía en pareja.

Lo que hoy resta es deslindarse de todos estos patrones ideológicos sujetos a un sistema patriarcal, y decirle no al amor romántico, que envenena, que oprime. Un amor que no es amor, porque destruye. 

Conferencia de Marcela Lagarde "Desmontando el Mito del Amor Romántico"