miércoles, 14 de diciembre de 2016

MACHISTA POR CONVICCIÓN

“Los hombres no lloran, solo las niñas lo hacen” “Lavar, cocinar, planchar, es solo tarea de mujeres” “La maternidad hace que la mujer se realice” “¿Cómo quiere que la respeten si se viste así?” “Seguro le falta un hombre” Son entre tantas las frases que las mismas mujeres nos hemos encargado de reproducir, ya sea de forma inconsciente o con tal saña que llegamos a ofender a más de uno y qué decir de muchos hombres, estos dichos ya forman parte de su léxico.


Hablar de machismo o feminismo en pleno siglo XXI, ya no es un tabú, sin embargo aún se arrastra el sesgo tradicional de una sociedad machista por convicción, donde aún prolifera el monstruo del poderío masculino, que desde los mismos inicios de la humanidad fue establecido, impuesto y adoptado. Patrones culturales masculinos que a toda costa pretenden sobreponerse a la figura femenina, generando un tipo de dominación donde la mujer aún es la principal contribuyente. ¿Acaso las mujeres somos más machistas que los mismos hombres?

Navegando en internet en búsqueda de información que sostenga mi criterio en cuanto temas de género, encontré estas líneas plasmadas en una página, donde la libre expresión cuenta mucho y permite a sus usuarios generar opinión referente a temas de toda índole, sin embargo llamó mucho mi atención lo que a continuación citaré:

Siempre me he considerado una machista en potencia, a pesar de que no siempre defiendo a los hombres, porque debo ser justa y ponerme del lado de la verdad. Soy machista, porque fui criada en esa cultura, donde el hombre tiene la batuta, aunque no siempre tenga la razón. Pero siempre soñé, tener a mi lado un hombre que me dominara, pero permitiendo mi opinión, porque entiendo que las órdenes no se discuten se acatan, por convicción propia.

Me gusta ser machista, porque jamás defendería a una feminista, siempre y cuando lo que defienda sea lo correcto. Un hombre machista es seguro de sí mismo, es confiable, lucha por aquello que cree es lo correcto y hace valer sus principios, convicciones y sus valores. Pero a pesar de que yo sea una machista consumada, jamás dejo de reconocer los defectos del machista, aun así, me gusta, y es algo que está por encima de mí.

No voy a emitir juicios sobre las feministas, pues a pesar de todo, son mujeres como yo, aunque no pensamos iguales. Estoy de acuerdo en que ambos tienen casi los mismos derechos, el hombre tiene la primacía en algunas cosas. Pero debe establecer su hombría en el hogar, porque la mujer de hoy cree tener todos los derechos, por el hecho de ganar más, pero el hombre es el hombre y tiene que haber una cabeza masculina en el hogar y la mujer debe ser el cuello que mueve la cabeza.

Debe haber un hombre en la familia quien diga la última palabra y a quien los niños respeten y teman, que sepa responder a las expectativas del hogar y de la mujer. Repartirse los papeles y sobre todos cuando se unen en pareja y van a tener hijos deben acordar, que hará uno y que hará el otro con su papel. [...] Pues la mujer de hoy, a veces toma sus propias decisiones sin consultar con el esposo, hacen cosas que debiera saberla él, por si pasa algo, después no tengan que afrontar sola las consecuencias.

Estas son las palabras de una mujer que considera ser machista, no comparto su pensamiento pero tampoco pretendo satanizar a quienes como ella, generan este tipo de ideas, e independientemente de estar o no de acuerdo con lo que se dice en las líneas anteriores, mantengo mi postura en cuanto a la defensa de la mujer y de quienes contribuyen a la formación de una sociedad libre de violencia de género, tanto para ellos como para ellas.

Una publicación de diario El Universo, señala que el machismo sigue sosteniendo la violencia  de género en el Ecuador, en el país predomina una cultura patriarcal, machista y androcéntrica en la que prepondera la opinión y el criterio del hombre, además este articulo aborda las ideas de  Annabelle Arévalo, coordinadora del área de Prevención y Atención del Centro Ecuatoriano de Promoción y Apoyo a la Mujer (Cepam), quien menciona: “El que hayamos avanzado en algunas áreas en las que la mujer se desarrolla, no significa que la violencia ha desaparecido porque tiene que ver con cambio de concepciones, de lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer y en ese cambio tiene que haber una rehabilitación en los hombres y una reeducación en la población”


Pese a lo evidente tanto hombres como mujeres seguimos alimentando el problema y pese a esto somos nosotras quienes nos quejamos de las actitudes machistas de los hombres, pero contradictoriamente juzgamos y tachamos a otras mujeres por tener actitudes o comportamientos diferentes al nuestro. La diferencia de género no se reduce a hombres o mujeres, sino a nosotras mismas. 

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