LA UTC, LA CASA DE TODOS
Empieza el día y
como siempre la rutina nos aguarda, una nueva jornada, una nueva meta, un deseo
latente de superación que se resume en la cotidianidad de un solo día en la
vida de un estudiante universitario.
Empieza el recorrido al salir de casa y en este simple punto inicia un
contraste de realidades diferentes, donde el solo hecho de poseer una vivienda
propia o de pago mensual por arriendo, permite identificar que la UTC es rica
en diversidades de toda índole: social, económica, y por supuesto ideológica.
Recabar
historias y diferentes realidades nos permite entender que la vida puede
llevarnos por diferentes rumbos y que en solo un instante, un simple suceso nos
puede marcar para siempre. En esta ocasión la Comunicación Social me permite
experimentar lo mencionado, son siete
niveles que forman parte de mi vida universitaria dentro de la UTC, y a lo
largo de este tiempo he podido disfrutar de vivencias únicas a nivel personal y
educativo. Pero este relato tiene sus propios protagonistas con quienes
intercambie ideas y experiencias que se verán plasmadas en esta crónica.
El paso
acelerado, un agitada respiración y el rebote de la mochila en su espalda, son
el común diario de Miriam al trasladarse hacia la universidad, cursa
actualmente el octavo nivel de la carrera de Educación Parvularia, y es oriunda
del cantón Mejía, provincia de Pichincha. Viaja de lunes a sábado hacia la
ciudad de Latacunga y menciona que el gasto económico es el factor más
predominante en su vida estudiantil. Trasladarse desde su sector de residencia
hacia la universidad tiene un costo de aproximado de cuatro dólares por día,
“es el esfuerzo de mis padres, quienes en ocasiones no se alcanzan, ya que
somos tres hijos y también tienen que cubrir los gastos de mis hermanos”
menciona Miriam. Sin embargo esta joven
siente la satisfacción de estudiar la carrera de su agrado y sobre todo
agradece al Alma Mater por brindarle esta oportunidad, a la vez que en sus
palabras se puede notar el descontento de lo que sucede actualmente con la institución,
“Considero que la calificación que el CEAACES nos otorgó, no es para nada justa
porque en el tiempo que llevo estudiando aquí, he visto como nuestra
universidad ha mejorado en todo sentido, hasta puedo decir que en menos tiempo,
a comparación de otras universidades que tienen más años de funcionamiento,
y se encuentran igual que la UTC.”
Tomar un
transporte de servicio público, es en muchos casos la alternativa de movilidad
por la que muchos universitarios optan para dirigirse hacia la “u”, aquel lugar
que en sus instalaciones encierra los sueños profesionales de sus estudiantes, con
el anhelo de verlos cumplidos en cuatro, cinco o seis años, dependiendo de las
expectativas académicas y la especialidad elegida.
La incertidumbre
por no saber qué pasará con el futuro de sus estudios, se refleja en la mirada
de Héctor, estudiante de séptimo ciclo de la carrera de Diseño Gráfico, quien
expresa que la idea de un cierre repentino de la universidad que lo acogió
durante algunos años, no le agradaría. Viaja todos los días desde Quito, y
coincide con muchos otros estudiantes que atraviesan su misma situación “el
esfuerzo que yo hago y por supuesto mis padres es grande, por lo que hago el
llamado a las autoridades que tomaron
esta decisión, a poner más cartas en el asunto, mas no a la ligera o por
simples intereses políticos. Que entiendan que detrás de cada estudiante hay
una realidad.” Señala Héctor.
¿Salache? Y
¿Dónde queda eso?, son las interrogantes más recurrentes al referirse a unos de los campus que posee la UTC. Para
los estudiantes que acuden a diario allí, ya no les resulta tan desconocido el
sector, y la lejanía por su ubicación les resulta tan subjetiva, que lo único
que importa es la vocación y el gusto por las carreras que cursan. Tal es el
caso de Francis, estudiante de séptimo ciclo de la carrera de Medicina
Veterinaria y Zootecnia, quien actualmente reside en Latacunga pero
originariamente es de Ambato, provincia de Tungurahua. Él tuvo que optar por esta alternativa debido a
factores económicos, la optimización de su tiempo y el mejor aprovechamiento de
sus actividades académicas, que son su
prioridad, muestra de aquello es que Francis tuvo la oportunidad de viajar como
voluntario hacia Manabí, una de la provincias más afectadas por el terremoto
suscitado el pasado 16 de abril, en representación de la UTC y por supuesto de
su carrera, por la que siente mucho apego y le ha permitido llevarse una grata
experiencia, de ayuda y solidaridad mediante la aplicación de sus conocimientos
en la zona del desastre. La diversidad de pensamiento y la libre expresión es
importante dentro de la formación que brinda el Alma Mater, y esto se puede
evidenciar en lo críticos que pueden llegar a ser sus estudiantes, por lo que
Francis expresa su parecer frente a la actual situación de la UTC: “Causa un
poco de intriga e incertidumbre ya que la acreditación tenía una vigencia de 5
años es decir hasta el 2018, hay rumores que cambiaron los parámetros de
evaluación siendo los que más resaltan la investigación científica de cada
docente, en la cual se considera una pequeña falencia y una debilidad que
debemos fortalecer y no dejarnos vencer.” señala enfáticamente Francis. Sin
embargo, es evidente que la institución se ha desarrollado a pasos agigantados, a lo
que menciona algunos aspectos positivos:
“la infraestructura en estos últimos años ha mejorado en gran manera no
solamente en una carrera, sino que se ve reflejado en toda la institución con
una infraestructura de calidad que garantiza la seguridad de cada uno de sus
estudiantes, además desde mi experiencia como estudiante puedo dar el
testimonio de que es enriquecedor formar parte de una institución que está
surgiendo y cada día mejorando en todos sus aspectos que me han permitido ayudar
por el bienestar de la comunidad estudiantil de mi carrera, pero así mismo
teniendo problemas incluso rechazos por parte de los mismos docentes pero de
todas maneras son vivencias en las que se va sufriendo altos y bajos, de esta
manera se puede coger experiencia y aprender cada día, en una universidad que
nos abrió las puertas para darnos un título de Tercer nivel” expresa Francis,
que como muchos de los que forman parte de esta universidad, quieren una
institución de calidad, que sin duda es por lo que a diario trabajan, todo
quienes hacen el Alma Mater.
El trajinar de
la vida universitaria es tan emocionante, que se puede comparar con el
recorrido de una montaña rusa, donde la adrenalina es el principal factor que
pone en alerta nuestras emociones, en
momentos el ascenso puede ser tedioso, por las tareas y responsabilidades con
las que se debe cumplir, pero sabemos que al llegar a la cima la recompensa se
encuentra allí, cuando los “profes” reconocen nuestro esfuerzo y nos motivan a
seguir, puede que el descenso de aquella montaña rusa, no sea tan gustosa para
muchos, por la mezcla de sensaciones que puede ocasionar, tal vez malas notas,
un deseo de superación incomprendido por muchos o simplemente la derrota al
sentir un semestre perdido. “Nuestra
recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total
es una victoria completa.” (Mahatma Gandhi) Esta frase puede resumir en gran
parte la ideología con la que se maneja la UTC, y que inculca positivamente
desde la academia a sus universitarios.
Las historias
mencionadas reflejan solo dos de las
muchas virtudes que la UTC posee, el humanismo y la diversidad, debido a que
acoge en sus aulas a miles de estudiantes de otras provincias y ciudades del
país, cada uno con diferentes expectativas y aspiraciones, pero todos con el mismo deseo de superación y el
orgullo de pertenecer a esta universidad, ya considerada la casa de todos, que
surgió de la lucha de un pueblo al que hoy sirve con tal afán que abre sus
puertas de par en par para acoger a aquellas mentes lucidas que serán el futuro
del país.

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