¿EN EL ECUADOR SE ESTÁ
NATURALIZANDO LA VIOLENCIA DE GÉNERO?
Esta
pregunta se genera día a día en mi cabeza, y se vuelve más latente cada que vez
una mujer aparece en los noticieros como víctima de agresión física y /o emocional
desde su pareja sentimental, mujeres que sufren de acoso sexual en el ámbito laboral,
estudiantil y hasta cuando simplemente usan un transporte público, mujeres que
mueren tras ser víctimas de un femicidio,
mutilaciones, quemaduras con ácido, embarazos de alto riesgo, hijos huérfanos,
familias desechas, etc. ¿Asusta verdad? Y
la lista continúa.
Referente
a esta fecha y por desconocimiento de muchos, considero necesario contextualizarla
brevemente. Cada 25 de noviembre, el mundo recuerda un hecho que marcó a la
sociedad moderna, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, fueron asesinadas esta
misma fecha, en el año de 1960, por una causa realmente injustificada, su
oposición al dictador Rafael Trujillo.
“Las
mujeres fueron interceptadas por una patrulla del gobierno y obligadas, a punta
de pistola, a subirse al asiento trasero del vehículo de sus verdugos, fueron
llevadas a su propia casa y asesinadas por asfixia con pañuelos junto a su
chofer. Los cuerpos fueron luego apaleados para simular golpes en un accidente
automovilístico. Trujillo creyó en el momento que había eliminado un gran
problema. Sin embargo, el asesinato le trajo muchos inconvenientes y fue el
principio de su desgracia.”
(Fuente: http://historiaybiografias.com/violencia_mujer1/) http://historiaybiografias.com/violencia_mujer1/ )
La
muerte de las Mirabal causó gran repercusión en la República Dominicana y por
la contundencia de los hechos, trascendió al mundo, estas mujeres no murieron
en vano e inmediatamente la tragedia provocó que el pueblo dominicano mostrara
cada vez más su respaldo a las Mirabal y a sus ideas. Este pasaje de la
historia latinoamericana tuvo un desenlace, el asesinato del dictador el 30 de
mayo de 1960. Sin embargo el tiempo no ha olvidado a estas hermanas que actualmente
reencarnan en una sociedad que de a poco reacciona y le dice no a la violencia
de género, pero con mayor énfasis, no, cualquier acto violento que atente
contra la madre, la joven, la niña, la mujer.
Pero,
¿Qué pasa en nuestro país? ¿Qué se ha hecho y qué no?
El
Ministerio de Interior, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)
y la Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres del Ecuador, presentaron
en el año 2014 una recopilación textual denominada: “LA VIOLENCIA DE GÉNERO CONTRA
LAS MUJERES EN EL ECUADOR” que constituye un análisis de resultados de la
encuesta nacional sobre “Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las
Mujeres”, llevada a cabo en el 2012. Este estudio arrojó datos como:
- El 60,6% de las mujeres en Ecuador ha vivido algún tipo de violencia
- La violencia contra la mujer no tiene mayores diferencias entre zonas urbanas y rurales: en la zona urbana el porcentaje es de 61,4% y en la rural 58,7%
- 6 de cada 10 mujeres sufren Violencia de Género en Ecuador
- El 90% de las mujeres casadas o unidas que ha sufrido violencia no se ha separado de su pareja.
Entre
otros son los datos estadísticamente establecidos, que no dudo posean un aporte
significativo para las entidades que llevaron a cabo dicho estudio, sin embargo
estas mismas cifras aún se mantienen y en el peor de los casos van en aumento,
basta únicamente con mirar a nuestro alrededor, y fijarse en detalles tan
mínimos como por ejemplo: las vallas publicitarias de ciertas marcas
comerciales, que aún persisten en la idea de sexualizar a la mujer como
estrategia de venta.
De
esta manera considero, que los intentos por erradicar esta problemática en el
Ecuador han sido muy superficiales y me refiero principalmente a las
instituciones del Estado por únicamente tratar este tema, a partir de
rendiciones de cuentas, firma de convenios, campañas de concienciación por aquí
y por allá, pero principalmente me refiero a que solo recuerdan que el problema
existe en un día específico, y no todos los días, cómo sería efectivo hacerlo.
Aún
resta entender que los derechos de las mujeres han sido vulnerados históricamente,
hemos aceptado y engrandecido una sociedad patriarcal, donde la inequidad es el
eje central sobre el cual giran los más inconscientes
actos de violencia. Ahora somos mujeres y hombres machistas aportando
estructuralmente a que el problema se alimente y desemboque en un círculo
vicioso del cual difícilmente saldremos.

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